Mezcla y MAAM al rescate histórico del patrimonio ancestral

Septiembre fue un mes de encuentro entre dos naciones, entorno a una historia que transciende fronteras y nos trasladó a los misterios ocultos en la cumbre del volcán Llullaillaco.

A 6.739 metros sobre el nivel del mar se erige el volcán cuya cumbre albergó una historia de culto y sacralidad que en Marzo de 1999, conmovió a la región y al mundo. Hablamos del hallazgo arqueológico de Los Niños del Llullaillaco, momias incaicas de dos niñas y un niño perfectamente conservados tras 500 años bajo las condiciones climáticas más extremas. Hoy día, preservadas y estudiadas en los espacios del Museo Arqueológico de Alta Montaña en Salta, Argentina.

Casi dos décadas después del hallazgo, Los Niños del Llullaillaco continúan despertando interrogantes y curiosidades del antiguo imperio incaico, que solo un equipo multidisciplinario de expertos pueden contestar. Así que abrimos las puertas de nuestro Estudio a Claudia Macoritto, Fernanda Zigarán y al fotógrafo Lisardo Maggipinto, funcionarios del Museo Arqueológico de Alta Montaña, a quienes tuvimos la oportunidad de traer a Chile. Esto enmarcado en una serie de actividades desarrolladas por la Corporación Nacional Forestal y Estudio Mezcla durante el veintitrés aniversario del Parque Nacional Llullaillaco.

El Museo de Arqueología de Alta Montaña nace de la voluntad del Gobierno de la Provincia de Salta, para resguardar, estudiar y difundir, el hallazgo de los “Niños del Llullaillaco”.

Director Creativo/ Luis Fontecha

Producción Ejecutiva / Camilia Tramon

Dirección de Arte / Christian Hidalgo

Director Técnico / Juan Zurita

Redactor / Andrés Royer

Fotógrafo / Lisardo Maggipinto ©

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El Sacro Volcán

Como un gigante que se asoma sobre la cordillera, el volcán Llullaillaco encierra misterios y secretos incaicos que aún hoy arrojan nuevos datos e investigaciones. “Éste es un lugar sagrado y simbólico, pues representa un espacio de culto y sacralidad que nos invita a conocer y reflexionar sobre el pasado y nuestra identidad”. Es, además un sitio arqueológico con profundas evidencias arquitectónicas, “que permiten estudiar y comprender los santuarios de altura, las ceremonias allí realizadas y el legado cultural que el volcán custodió durante más de 500 años”, afirma Fernanda.

Por otro lado, Claudia resalta la relevancia y la necesidad de transmitir la historia y simbolismos que giran torno al Llullaillaco, como un rescate cultural de las comunidades vinculadas a la identidad andina. “El trabajo de conservación y educación es fundamental para generar conciencia en la comunidad, sobre todo en temas patrimoniales, pues la divulgación del conocimiento es el primer paso para la valorización cultural”.

Los Niños del Llullaillaco

Estar en presencia de Los Niños de Llullaillacos es una experiencia que puede evocar emociones profundas en los espectadores. ¿Pero qué sucede con quienes a diario, comparten en torno a estos niños, en el interior del Museo Arqueológico de Alta Montaña? Claudia califica esta experiencia como gratificante y una fuente inagotable de sensaciones e interrogantes. Algunas de éstas, se han convertido en el inicio de nuevas investigaciones.

El público también se suma a este remolino de emociones, acompañadas de preguntas y expectativas. “La gente que visita el museo siempre se preguntan cómo sabían los arqueólogos que los niños estaban enterrados en la montaña, o cómo hicieron para bajarlos del volcán, cómo fueron seleccionados, la causa de su muerte y el proceso de conservación de los niños”, afirma. Inquietudes muy despiertas tras conocer la historia y experimentar con las pertenencias halladas en el sitio arqueológico.

Sentimientos encontrados

Son experiencias muy distintas las que se perciben cuando se entra en contacto con reliquias incaicas y se compara con se mira de cerca a los niños. Tanto Claudia como Fernanda están de acuerdo con que el público reacciona de maneras muy diversas cuando los niños del Llullaillaco son presentados. “Se manifiestan sentimientos como respeto, admiración, curiosidad, felicidad, pena, angustia, compasión y en ocasiones, miedo. Es por esto que en la experiencia de conocer su historia, los visitantes pueden elegir verlos o no”, afirma Fernanda, agregando que de igual manera, ambos recorridos buscan invitar a los visitantes a reflexionar sobre los saberes ancestrales de los pueblos andinos.

Conservación y exhibición

La conservación de los Niños del Llullaillaco es una labor compleja que integra un Sistema de Criopreservación que de acuerdo con las expertas, “emplea conceptos de baja temperatura, transferencia indirecta de frío, estabilidad térmica y atmósfera modificada”. Estas cápsulas reducen el contenido de oxígeno “en un ambiente estable de -20° con iluminación filtrada en UV e IR, que garantiza la correcta presentación y preservación de los niños”.

Los Niños del Llullaillaco son el único caso en el mundo de cuerpos congelados a través de este sistema, lo que convierte su exhibición en un desafío que el MAAM ha logrado plasmar con éxito, convirtiéndose en referente a nivel internacional. “En la actualidad el museo es reconocido como referente en cuanto la conservación y presentación del patrimonio arqueológico, trabajando en un marco científico de gran innovación tecnológica y de profundo respeto”, afirma Fernanda.

A través del lente de la cámara

Si bien ser testigo presencial de los Niños del Llullaillaco y sus pertenencias es enriquecedor, llevarlas al mundo de la fotografía es una experiencia íntima que conmueve y transciende más allá de los sentidos. Lisardo Maggipinto es el fotógrafo y artista encargado de retratar a los niños, sus pertenencias con profundidad artística. “Ser parte de esta historia ha sido una experiencia única, un privilegio del que me siento honrado de poder realizar desde el 2007, más por la intimidad que siento al estar frente a cada pieza del ajuar y los niños, como su collar, pectoral o los cabellos”.

Una Mezcla de experiencias

Tras meses de nuestro encuentro y trabajo colaborativo en los espacios de la Biblioteca Regional de Antofagasta, donde desarrollamos una exposición fotográfica y conferencia sobre Los Niños de Llullaillaco, quisimos rescatar la experiencia de haber trabajado a nuestro lado. Ante esto, Claudia y Fernanda aseguran que fue experiencia gratificante, “pues los procesos de desarrollo y comunicación fueron altamente eficientes. Durante la gestión trabajamos con mucha celeridad y claridad, lo que permitió organizar tanto la logística del viaje como las diversas actividades, solucionando todos los inconvenientes que pudieron surgir. Mezcla demostró un gran profesionalismo y sobre todo calidez".

A su visita en Chile, Claudia menciona que una de las experiencias más importantes se dieron en la Biblioteca Regional, especialmente en la conferencia y muestra fotográfica, “donde profundizamos en el hallazgo del Llullaillaco y su importancia patrimonial a diferentes actores sociales, generando intereses variados en los mismos”, agregando que se establecieron los contactos necesarios que propicien acciones entre ambos países, generando nuevas líneas de investigación y difusión que posibiliten “la valorización del patrimonio cultural e histórico”, describiendo un crecimiento personal e institucional a través de esta experiencia.

Por su parte, Fernanda también compartió su experiencia de lo que contempló trabajar a nuestro lado “Mezcla es una empresa liderada por jóvenes productores, cuya característica principal es la creatividad y profesionalismo en los trabajos de diferentes temáticas. Responden a las diversas necesidades de manera efectiva logrando excelencia en los resultados. Pero sobre todo, Mezcla es un grupo humano, con calidez y gentileza, trabajando seriamente".

TENDIENDO PUENTES ENTRE LAS PERSONAS Todo museo tiene como punto central la difusión de su contenido, misión únicamente posible tendiendo conexiones entre el público y las exposiciones de manera precisa y accesible. De acuerdo con Claudia, “Las gestiones institucionales son fundamentales para proponer y concretar diferentes actividades tendientes a socializar las muestras y sus exposiciones. Democratizar las colecciones es necesario para acercar el patrimonio a toda la comunidad y de esta manera, propiciar el conocimiento”. Además, muestra su interés por incorporar intereses comunes a trabajos y líneas de investigación, desarrollados a ambos lados de la cordillera, a través de muestras, charlas, capacitaciones e intercambios.