Angélica Luna: Ilustradora y un mundo de animales

“La gente debe entender que la Ilustración es una profesión

Para algunas personas hablar de la Ilustración es hablar de Nuevas Profesiones, aunque lo cierto es que es un oficio incluso más antiguo que la palabra escrita. No obstante, la profesionalización de este oficio es un tema aún reciente y por ende un reto para exponentes como Angélica Luna Ortíz, reconocida ilustradora profesional de amplia trayectoria. Una emprendedora que con sensibilidad artística, día a día, trazo a trazo, labra su lugar en este oficio.

Criada en el seno de una familia con profunda sensibilidad artística, desde niña Angélica ha estado siempre en contacto con el dibujo, la ilustración y las caricaturas. A tal punto que en más de una ocasión las paredes de su cuarto estuvieron repletas de ilustraciones, bocetos y garabatos. Ese amor por el dibujo también fue cultivado por su madre, padre y tío, quienes la alentaron a desarrollar esa temprana sensibilidad artística. “Mi madre era quien dibujaba las portadas de mis cuadernos, mi padre es maestro carpintero y siempre me mostraba su arte con la construcción de puertas y ventanas. Incluso un tío solía hacer caricaturas. Siempre estuve muy relacionada con este oficio”, cuenta rememorando su infancia.

Sin embargo, la madurez llegó y hubo caminos que debía recorrer. Terminada la etapa escolar, a su vida llegó la idea de cursar estudios en Artes Visuales, aunque no era una opción muy bien vista entre la familia: “¡básicamente me dijeron que no iba a encontrar pega!”, cuenta entre risas. Así que como segunda opción, decidió estudiar Diseño Gráfico, decisión de la que se arrepentiría tiempo después pues “nada tenía que ver con la Ilustración y lo que me apasionaba”.

Luego de abandonar sus estudios decidió esperar un tiempo prudencial de introspección en el que trabajaba como ilustradora freelance. Pero esto no era suficiente, pues trabajando de manera independiente aún necesitaba un respaldo académico. Así que meses luego decidió ingresar a la DUOC UC a estudiar ilustración. La oportunidad perfecta para extender sus alas y echar a volar su creatividad artística, ahora como ilustradora profesional en formación.

Angélica Luna Ortíz es una artista comprometida con la naturaleza. Su estilo es multidisciplinario, pero los animales siempre están presentes en sus obras. Es tanto su amor por ellos que en su hogar hay trece perros, trece gatos, una ratoncita y cuatro conejos que se comen sus ilustraciones cuando se descuida. Una mente brillante siempre abierta a compartir su historia y arte con los demás. Para Luna, ilustrar es también un medio para transmitir empatía, respeto y conciencia sobre la naturaleza.

Director Creativo/ Luis Fontecha

Producción Ejecutiva / Camila Tramon

Dirección de Arte / Christian Hidalgo

Director Técnico / Juan Zurita

Redactor / Andrés Royer

diseño  diseño de personajes  ilustracion   inicio 


Con sello propio

Si bien Angélica creció influenciada por distintos estilos de caricaturas, sería en la animación japonesa donde hallaría un cobijo creativo que sentaría las bases de su estilo como ilustradora. “Siempre vi animaciones de Disney, pero nunca dibujé algo similar. Fue a los 9 años cuando comencé a interesarme en la animación japonesa. En la escuela, siempre me pedían dibujar un Gokú o cosas así”. No obstante, dibujar algo que ya existía no era precisamente algo que disfrutara. “Se me dificultaba demasiado, era muy difícil. La única manera era que el personaje en cuestión realmente me gustara”, mencionó.

De cualquier manera, tanto los dibujos en la pared de su cuarto, como las inocentes peticiones de dibujos de sus compañeros, serían solo abono para años más tarde hallar un estilo propio, el mismo que la daría a conocer en el mundo de la ilustración cosechando sus primeros éxitos. Y es que además de ilustradora, Angélica es vegetariana, amante y protectora de los animales, creencias que llegarían a tomar un lugar prominente en su formación y estilo.

“Si tuviera que hablar de influencias, definitivamente serían los animales. Me encantan, yo creo que si no hubiera sido porque soy una persona bastante accidentada con las cosas viscosas, yo habría estudiado biología”, aseguró entre risas. Está convencida de que en su hogar todos tienen un “corazón de abuelita”, pues cada uno ha llevado a casa un animal rescatado. “Hasta este momento, tenemos trece perros, trece gatos, cuatro conejos, una ratoncita y solía tener un pequeño erizo que rescaté pero que tristemente tuve que dar en adopción porque soy alérgica”, contó.

Es por esto que en la mayoría de sus trabajos los animales y la naturaleza están siempre presentes en ambientes e historias fantásticas de todo tipo. Pero sus influencias también vienen de los trabajos y obras de sus colegas, de quienes asegura aprendió muchas técnicas, como la ilustración con grafito y tinta, su actual pasión más allá del mundo digital.

Un paso al mundo comercial

Como ilustradora y emprendedora, Angélica comenzó su rumbo comercial en eventos y exposiciones, lo que la llevó a comprender las necesidades de la gente y cómo la ilustración es una herramienta que puede dar respuesta a carencias comunicacionales, tecnológicas y artísticas en muchos ámbitos. En esa época, se dedicó a ofrecer a la venta stickers, postales, posters, libretas y llaveros hechos por ella misma. Pero entonces se halló con su primer obstáculo: nadie creía que las ilustraciones y productos que ofrecía habían sido hechos por ella. “Me decían que los había bajado de Internet y los traía impresos. Me molestaba tanto que un día comencé a llevar conmigo una carpeta con todos los originales de mis ilustraciones, para que así no quedara duda alguna de mi trabajo”.

Años más tarde, Angélica logró construir una nutrida cartera de clientes, curiosamente sin la necesidad del uso de Internet y Redes Sociales. “Yo comencé a generar mi público con los años, en persona, en los mismos eventos, dando a conocer mi trabajo y habilidades como ilustradora”, sentenció.

 

Retos como ilustradora

Ilustrar no es un oficio fácil. De acuerdo con Angélica, rara vez un ilustrador es visto como un profesional. De hecho asegura que existe mucho desconocimiento en torno al tema, al punto de que en ocasiones ella misma se ha sentido invisibilizada. “Como Ilustrador, innovar es siempre un reto, debemos estar constantemente trabajando un estilo llamativo y ser constantes en lo que hacemos”, agregó. Y aunque aceptó que la constancia no es precisamente su virtud, confía en la pasión depositada tras años de trabajo que le ha valido la confianza de sus clientes dentro y fuera de Chile.

“Para un ilustrador es importante tener un portafolio variado, abarcar distintos estilos y temáticas. Yo por lo menos, tengo un portafolio para cada estilo y necesidades. Desde temas infantiles, adultos o eventos, he aprendido a ser una ilustradora multifacética, siempre abierta a estudiar nuevos estilos. El país debe saber que la Ilustración es una profesión, no es solo hacer dibujitos, es un trabajo. Muy pocos piensan en el tiempo que lleva una ilustración, desde pensarla hasta componerla. Es por eso que yo estudié mucho para llegar a donde estoy y sigo estudiando para ser mejor ilustradora cada día”, sentenció.

A pesar de todo, Angélica ve el futuro con positividad, pues considera que la Ilustración está expandiéndose a distintos rubros de la sociedad y el mercado.

 

Trazando futuro

En la actualidad Angélica se encuentra trabajando como ilustradora freelance en distintos proyectos a nivel nacional e internacional. Actividad que ocupa casi la totalidad de su tiempo, pero cuando no, tiene la libertad de trabajar en un proyecto que viene trabajando desde hace años: su propio comic. “Pero sucede que soy muy autocrítica, constantemente estoy redibujando los capítulos. Sé que pronto verá la luz, pues como dijo un colega, no importa cómo empiece, en el camino iré evolucionando”.

Aunque Ilustradora multifacética, como a todos los artistas, hay cosas que Angélica no disfruta hacer. Entre éstas, el dibujo arquitectónico. “Odio dibujar líneas rectas, como los edificios, casas o ciudades. Es algo que lleva demasiado tiempo, un asunto tan técnico que no hay paso para mi libertad”, sentenció. A pesar de esta pequeña aversión creativa, no hay nada que jugar un poco con su “zoológico”, como llama a su pequeña familia de animalitos rescatados no pueda solucionar para inspirarse incluso en los proyectos más demandantes.

A futuro, Angélica Luna Ortíz quiere cumplir un sueño que la ha perseguido desde su despertar creativo: vivir en el campo para convertirse en una rescatista de animales de granja y con la ilustración como oficio, construir un santuario o alberge de animales. Un sueño que está convencida en cumplir, pues es en la naturaleza y su fauna donde ella ha hallado su lugar en el mundo y su manera de aportar un granito de arena al mundo.

“En la naturaleza está mi inspiración. Todo se resume a eso y es la razón principal por la cual la mayoría de mis personajes son animalitos, porque no solo narro sus historia, sino que en ellos también represento a mis amigos, colegas y familia”.



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